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TEST DEL OPTIMISMO

Ante todo, y aunque sea de modo muy sencillo, dejemos bien sentado qué es o a qué llamamos optimismo:

Optimismo es la propensión a ver y juzgar las cosas bajo el aspecto más favorable, tanto para nosotros mismos corno en general.

También se le ha dado el nombre de optimismo á la doctrina del filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz (16461716), según la cual nuestro mundo es el mejor de todos los mundos posibles.

Por supuesto, no vamos a entrar en discusión con Herr Leibniz respecto a la bondad de nuestro mundo, aunque sólo sea por el hecho de que no conocemos otros, pero se nos ocurre pensar que todo puede ser mejorado. El optimismo se puede disfrutar bien en base a que es consustancial con nuestro carácter, o bien en base a que en nuestra vida concurren en ese momento o época circunstancias favorables.

A primera vista, ciertamente, parece mejor el optimismo innato, es decir, aquel que forma parte inseparable de nuestro carácter, de nuestro modo de ser, de nuestros genes. Pero ello no será así si al mismo tiempo que optimismo, no tenemos suficiente nivel de razonamiento, de sentido común.

Si nos falta la facultad de razonar, y somos optimistas por naturaleza, podemos tener muchos y muy serios contratiempos y disgustos en la vida, pues todos sabemos que la realidad no se corresponde siempre con nuestros deseos. El optimista por naturaleza tiende a creer que sí, que nada pue­de salir mal, que todo funciona de maravilla en todo momen­to... En cambio, el optimista que lo es porque concurren en su vida circunstancias o hechos favorables, es cuerdo, sen­sato y lógico; aprovecha y disfruta el momento, pero sabe que no siempre será todo igual. La diferencia entre ambos, pues, consistirá por lo general, en que el primero puede llevarse muchos chascos y disgustos, y el segundo sabe protegerse de ellos.

Bien aclarado esto, veamos:

1 ‑ ¿Suele jugar con frecuencia a la lotería o a cualquier otro juego de azar?

2 ‑ ¿Emprende un viaje sin preocuparse por el hecho de no haber tenido tiempo de hacer reservas hoteleras?

3 ‑ ¿Está convencido de que el tren, el barco, el avión, o, en fin, cualquiera que sea el vehículo en el que usted viaja, va a llegar a destino sin complicaciones, y ni siquiera se le ocurre pensar en los accidentes?

4 ‑ ¿Silba o canta mientras se ducha o mientras arregla en casa un enchufe o una cerradura?

5 ‑ ¿Emprende cualquier negocio confiando con toda na­turalidad en que la otra parte va a comportarse con la misma seriedad y honradez que usted?

6 ‑ ¿Le parece que un día lluvioso tiene tanta belleza como un día resplandeciente de sol?

7 ‑ ¿Está usted convencido de lo acertado de esa frase que dice: todo tiene arreglo menos la muerte?

8 ‑ ¿Le divierte pasar por debajo de una escalera de mano, o que un gato negro se cruce en su camino?

9 ‑ ¿Está convencido de que la torpeza de su pareja en los diversos aspectos de la vida es pasajera... y que irá apren­diendo con el tiempo?

10 ‑ ¿Cree usted que responder a este cuestionario le va a servir de algo?

Para definirlo a usted conforme a las respuestas dadas a este cuestionario, no hace falta establecer muchos escalafo­nes. Simplemente, si usted ha contestado afirmativamente a todo, es un optimista nato, integral, congénito... y admirable. Vamos, que es usted angelical. Si hubiera un mínimo de justicia y armonía en el mundo, usted tendría que recibir lo mejor de lo mejor, para que pudiera disfrutarlo plenamente, que es lo que se merece.

EL verdadero optimista es aquel que espera bondad y bene­ficio de todo, el que está digamos genéticamente convencido de que la vida es una fiesta que transcurre gozosa y maravi­llosamente. Y este optimista merece que sus convicciones se conviertan en realidades.

Si ha respondido sí ocho o nueve veces, es usted todavía optimista congénito, pero menos angelical. No obstante, la vida está obligada a portarse bien con usted.

Menos de ocho respuestas afirmativas le apartan por completo de la condición angelical, pero sigue siendo opti­mista nato hasta llegar a cuatro síes: hasta aquí, su grado de optimismo es humano, razonablemente normal, positivo y creativo.

Menos de cuatro síes, le traspasan a usted a la categoría de optimista de segunda clase, es decir, de los que sólo son optimistas cuando existen causas evidentes que justifican el optimismo. Seguramente se llevará pocas decepciones, pero será menos feliz y alegre que los anteriores.

Si usted ha contestado con un no a las diez preguntas, permítame decirle que está muy equivocado, porque, por ejemplo, si juega a la lotería le puede tocar, silbar es muy relajante, y al responder a este cuestionario se ha enterado de que no es usted optimista ni siquiera en una pequeña proporción.

Y sobre todo a esto último, créame, hay que ponerle re­medio.

Para empezar, siga este consejo:

Piense que, aunque usted no lo crea, la vida es hermosa y sumamente gratificante.

TEST DE LA NEUROSIS

También podríamos llamarla manía, obsesión, deforma­ción de la realidad, o asignarle cualquier otro nombre que implique, en líneas generales, una desconexión o cuando menos un desfase con respecto a la realidad.

En un tratado de Medicina:

"Neurosis" es un conjunto de enfermedades cuyos síntomas indican un trastorno del sistema nervioso, sin que el examen anatómico descubra lesiones en dicho sistema.

No hay que asustarse.

Se suele decir que todos estamos un poco locos, y a lo peor es cierto. Pero yo no lo creo. Un poco neuróticos sí que es posible. Claro está, también es posible que usted no padezca en absoluto ni del más mínimo grado de neurosis, con lo cual su vida seria una balsa de aceite.

Se lo deseamos sinceramente, pero asegurémonos.

Conteste al siguiente cuestionario, por favor.

1 ‑ ¿Siente usted celos a pesar de que se dice a sí mismo que no existe motivo alguno para ello?

2 ‑ ¿Se siente asaltado por dudas y desconfianza hacia usted mismo en casi todas las cosas que hace?

3 ‑ ¿Le molesta que alguien le mire fijamente, aunque sólo sea durante unos pocos segundos y debido únicamente a que usted le recuerda a otra persona?

4 ‑ ¿Se siente usted en pie de guerra con todo el mundo porque está convencido nadie hace las cosas bien, ni es bue­no, ni educado, ni...?

5 ‑ ¿Se examina continuamente al espejo por si hay algún defecto en su aspecto corregirlo a toda prisa a fin de que no sea observado por los demás?

6 ‑ ¿Le parece que usted tiene "muchísimos" más defectos que los demás, o, al menos, que los suyos son mucho más visibles y comprometedores?

7 ‑ ¿Le satisface que algo salga mal para poder decir "¡ya os lo había advertido!", y quedarse así la mar de contento?

8 ‑ ¿Tiene de sí mismo la opinión de que, en un caso de apuro, se comportaría cobardemente?

9 ‑ ¿Es usted tan ordenado que si alguien cambia de lugar, por ejemplo, un bolígrafo, un peine o un cenicero se da cuenta enseguida?

10 ‑ ¿Se le ha ocurrido pensar con alguna frecuencia que cabe la posibilidad de que un día tenga un ataque de locura, como tantas otras personas en este revuelto mundo?

11 ‑ ¿Tiene la impresión de que se halla acorralado por personas que pretenden imponerle sus criterios?

12 ‑ ¿Le preocupan las tormentas, los rayos, las riadas, la posible erupción de un volcán .... sin que, hasta ahora, haya tenido que padecer las consecuencias,de nada de esto?

13 ‑ ¿Piensa con frecuencia en la muerte?

14 ‑ ¿Piensa con frecuencia que le gustaría volver a ser niño y que otros le cuidasen?

15 ‑ ¿Ha pensado alguna vez en el suicidio?

16 ‑ ¿Considera que la vida es un absurdo, que la lucha no vale la pena, e incluso que en definitiva es usted un fra­casado?

17 ‑ ¿Está convencido de que no sólo tiene mala suerte, sino que los demás están prácticamente confabulados contra usted?

18 ‑ ¿Si siente incómodo, casi angustiado, en lugares cerrados de los que teóricamente es difícil salir en caso de avería, como por ejemplo un ascensor, un avión, el metro...?

19 ‑ ¿Suele despertarse más de una vez durante la noche y siempre le cuesta volver a dormirse?

20 ‑ ¿Suele usted pensar una y otra vez en sus problemas, convencido de que no tienen solución y que la vida va de mal en peor?

Podríamos haber planteado muchas más preguntas, pero con las presentes ya hay suficiente para detectar con cierta exactitud cuál es su grado de neurosis.

Si usted ha contestado afirmativamente hasta un máximo de cuatro preguntas, no se preocupe. Vea si puede analizar en profundidad las causas por las que ha dado esas respuestas afirmativas, y trate de enmendar su postura o su reacción, pero, sobre todo, no se preocupe. Todo está dentro de los razonables términos de la normalidad más admitida.

Si ha contestado afirmativamente entre cinco y nueve ve­ces, la cosa empieza a cambiar: cinco veces es suficiente para que usted frunza el ceño; nueve veces debe empezar a pre­ocuparle.

Entre diez y quince respuestas afirmativas, casi podemos dar por seguro que, cuando menos, padece usted una de­presión, evidentemente de mayor grado cuanto más se acer­que al quince.

Si ha dado más de quince respuestas afirmativas, no lo dude ni un instante: usted necesita. ayuda profesional direc­ta e inmediata.

Si usted ha dado veinte respuestas afirmativas, cierre el ordenador y vaya a solicitar ayuda y consejo ahora mismo.

No eche en saco roto las conclusiones, advertencias y consejos que se desprenden de los tests que acaba de cum­plimentar. Son para que usted tenga una guía que le permita situar su personalidad, es decir, no sólo conocerse mejor a sí mismo y para sí mismo, sino en relación con su entorno.

Por ejemplo, si usted ha obtenido una puntuación que le clasifica como egoísta suponemos que va a tratar de corregir lo más pronto posible esta faceta nada positiva de su personalidad.

Cuando decimos que el egoísmo (o cualquier otra de las facetas humanas consideradas comúnmente como negativas) es una faceta negativa, queremos decir que es negativa para usted, en el sentido de que limita la expansión de su personalidad, su comunicabilidad, su proyección mental. Y usted no debe te­ner ese tipo de limitaciones, pues son el inconveniente más grave que puede encontrar para el logro de sus propósitos. Todo este tipo de limitaciones empequeñecen 1a personalidad, precisamente porque son pequeñas cosas de la vida que de­ben ser eliminadas cuanto antes.

Por tanto, recuerde: los componentes negativos de su personalidad ‑si es que los tiene‑, deben ser prestamente suprimidos. Y por el contrario, claro está, los componentes positivos deben ser potenciados al máximo posible.

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