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TEST DEL ROMANTICISMO

Hay mucha gente que cree ser romántica cuando en realidad no lo es.

Y hay mucha gente que dice que esto del romanticismo es una tontería, una gansada monumental.

Y hay quien piensa que no es romántico y resulta que lo es hasta el tuétano.

Los hay que ni fu ni fa.

Y los hay quienes saben mezclar sabiamente el aspecto romántico de la vida con el aspecto práctico.

¿Cómo es usted, es cuestión de romanticismo?

No se precipite. Antes de responder a la pregunta, asegúrese de que. conoce el significado de la palabra romanticismo. Para no alargarlo demasiado, le incluimos dos, que son, en definitiva, los más populares.

1: El romanticismo es la propensión a lo sentimental, generoso y fantástico.

2: El romanticismo es el sistema o movimiento de los literatos y de los artistas que no se ajustaban en sus producciones a las reglas y preceptos observados en las obras que se tienen por clásicas, para atender a un conjunto de aspiraciones vagas en que lo dominante es la exaltación de los estados afectivos y sentimentales, con interés por lo medieval, que en España se busca, en gran parte, en los romanceros Y crónicas, Y propensión por lo funesto, tremebundo, con desorden febril, mezcla, a veces, de lo alegre y lo triste.

¿Verdad que ha quedado usted un poco desconcertado? Será mejor que simplifiquemos un poco:

EL romanticismo es una manifestación generosa de la personalidad sentimental que tiende a la exaltación de los estados puramente afectivos y a la entrega desinteresada, sincera y vehemente del amor que sentirnos hacia otra persona.

Por supuesto, si usted tiene una versión más romántica del romanticismo, asúmala, no haga caso de la nuestra, que es muy académica. En cualquier caso sin duda estaremos de acuerdo en una cosa: el romanticismo sólo se siente cuando se está enamorado.

Y si usted está enamorado, créanos, ya es un romántico indiscutible.

Pero veamos en qué medida lo es. Como siempre, conteste simplemente sí o no al siguiente cuestionario.

1 ‑ Su pareja le llama por teléfono y le dice que no puede acompañarle a la fiesta, pues tiene una enfermedad nada grave, pero contagiosa y por tanto es mejor que nadie la visite... ¿Se queda usted en casa escuchando música o algo parecido?

2 ‑ ¿Se enamora con frecuencia?

3 ‑ ¿Recuerda a todas las chicas (o chicos si es usted mujer) de las que se ha enamorado?

4 ‑ ¿Sueña despierto escenas de amor en las que el sexo no interviene?

5 ‑ ¿Le emocionan las películas de amor del tipo Love Story.

6 ‑ ¿Prefiere la música lenta y suave, que permite un cierto éxtasis y el baile "agarrado", por ejemplo, antes que el rock, también por ejemplo?

7 ‑ ¿Le aburren e incluso le causan una cierta tristeza las conversaciones sobre temas como el dinero, el trabajo, los negocios...?

8 ‑ ¿Considera que son despreciables o poco menos las parejas que se forman atendiendo básicamente cuestiones económicas?

9 ‑ ¿Tiene guardadas prendas o rizos de cabello de las personas que fueron o son especiales en su vida?

10 ‑ ¿Es capaz de desearle suerte a su pareja en el momento en que ésta le dice que quiere a otro?

11 ‑ ¿Alguna vez ha tratado de expresar sus sentimientos escribiendo versos? '

12 ‑ ¿Es usted de los que besan las fotografías?

13 ‑ Usted ha dejado a su pareja en su casa hace veinte

minutos, y se dispone a acostarse... ¿La llama para enviarle

el último beso y decirle que la ama?

14 ‑ ¿Le parece a usted que una pareja es menos pareja si no tiene hijos?

15 ‑ ¿Siente usted un estremecimiento de placer cuando realiza un importante sacrificio o esfuerzo en beneficio de la persona amada?

Ya supongo que se lo ve venir.

En efecto, si ha dado quince respuestas afirmativas, usted, es un enamorado del amor, un romántico integral. Nada censurable, ¡por supuesto!, pero sí preocupante, porque puede usted sufrir muchos desengaños y los consiguientes disgustos.

Nos duele tener que decírselo, pero estamos obligados a ello: baje de esas nubes de color rosa, mire á su alrededor, y haga el esfuerzo que sea necesario para no diremos eliminar pero sí controlar muy seriamente una parte de ese romanticismo. Entre otras cosas puedo decirle que el amor sin sexo no es creíble, que los matrimonios por conveniencia funcionan muchas veces, y que desearle suerte a quien nos abandona por otro no es precisamente de romántico.

Reflexione.

Si ha dado entre catorce y once síes, sigue siendo dema­siado romántico, pero está capacitado para reaccionar y, aunque con esfuerzo, situar los comportamientos y los sen­timientos dentro de unos límites más convenientes para usted.

Entre diez y seis respuestas afirmativas, digamos que su romanticismo está en nivel muy aceptable, casi me atrevería a decir que rozando la perfección, pues significa que sí, que es romántico, pero que esto no es el determinante de su personalidad, sino una parte de ella. Una parte agradable, que le proporcionará relaciones satisfactorias y un prestigio de persona encantadora.

Menos de seis respuestas afirmativas delatan bien clara­mente su carencia de romanticismo, más acusada, claro está, cuanto más se aproxime al uno. No es que carezca usted por completo de romanticismo, pero no tiene el suficiente para interesar a una persona que esté, por ejemplo, en el nivel anterior.

Claro que siempre puede encontrar una pareja del nivel de usted, y entenderse de maravilla. A fin de cuentas, no está demostrado que el romanticismo sea realmente conveniente, ni que carecer de él sea negativo. Se trata solamente de co­nocerse en este aspecto igual que en otros, para obtener provecho de ese conocimiento.

Si usted ha contestado negativamente a las quince pre­guntas, francamente, lo único que se me ocurre decirle es que la novia ideal para usted es una muñeca hinchable.

Permítanos decirle que vivir el amor sin romanticismo es perderse una parte muy gran cante de la relación. Más o menos, viene a ser corno cocinar sin sal.

TEST DEL APLOMO

Si usted analiza la pregunta número 1 del cuestionario que sigue, la verá en su verdadera perspectiva, es decir, que es normal que a quienes asisten a una conferencia se les ocurran preguntas que hacer. Entonces... ¿por qué unos las hacen y otros no?

Sencillamente, porque unos tienen aplomo y otros no. Pero... ¿qué es el aplomo?

EL aplomo es una cuestión de sentido de la realidad en sus justas perspectivas. Las personas que tienen aplomo son, en líneas generales, aquellas que conside­ran las cosas con naturalidad y realismo.

Si usted tiene verdadero y total aplomo, quizá prescinda del cuestionario que sigue para valorar su nivel. Por su bien así se lo deseo. En cualquier caso, si desea simplemente con­vencerse de una vez por todas de que usted es un sujeto con todo el aplomo del mundo, no estará de más que le eche un vistazo al cuestionario.

1 ‑ ¿Es de los que en asambleas y conferencias se atreven a hacer preguntas si la directiva o el conferenciante las soli­cita?

2 ‑ ¿Ha hablado usted en público, o si todavía no lo ha hecho sabe que lo haría sin problema alguno?

3 ‑ ¿Se abstiene de dar propina cuando el servicio recibido no ha sido de su agrado?

4 ‑ ¿Se atrevería a conducir un camión pese a que sólo tiene permiso para conducir turismos?

5 ‑ ¿Se considera usted capacitado para tomar decisiones graves en un caso de emergencia, por ejemplo, en un naufragio?

6 ‑ Si alguien se le adelanta indebidamente en un turno de espera, ¿le llama usted al orden y lo pone en su sitio?

7 ‑ Si le piden que participe en una película... ¿acepta sin temor alguno a las cámaras ni a nada?

8 ‑ ¿Pide sin alzar la voz las cosas que le corresponden en justicia aunque alguien se oponga a sus derechos?

9 ‑ Si discute con su pareja... ¿permanece en calma e incluso amable aunque ella grite?

14 ‑ ¿Le planta cara a su jefe directo o al mismísimo director general de la empresa si sabe que tiene usted toda la razón?

11 ‑ ¿Estampa su firma en pliegos de reivindicaciones para todo el colectivo al que pertenece?

12 ‑ ¿Acepta sin inmutarse que algunas personas sean capaces de comportarse de modo desafortunado e incluso causar males que a veces son graves daños materiales y/o humanos?

13 ‑ ¿Se atreve sin empacho alguno a regresar a la tienda donde acaba de comprar una corbata, o cualquier otra cosa, y decir que se lo ha pensado mejor y que desea cambiarla por otra?

14 ‑ Usted acude a una reunión de trabajo, y ve una posible pareja que le gusta de verdad... ¿Se atreverá a acercarse a ella al terminar la reunión y pedirle una cita, o su número de teléfono, pese a que son desconocidos el uno para el otro?

15 ‑ ¿Se atreve a negarse a recibir a las personas a las que, simplemente, no desea ver porque le desagradan?

16 ‑ ¿Va usted a votar porque realmente desea hacerlo y no porque le hayan convencido de que hacerlo es una obligación ciudadana?

17 ‑ ¿Es usted capaz de decirle a un camarero que la medida del whisky que acaba de servirle es muy escasa, y que tiene que poner un poco más?

18 ‑ ‑Si un policía le pide a usted la documentación... ¿se atreverá a exigirle que antes se identifique él como agente de la autoridad?

19 ‑ Usted se ha olvidado 1a billetera, no lleva encima ni un céntimo, pero tiene mucha prisa y precisa tomar un taxi o el autobús... ¿Se atreverá a hacerlo alegando que no le queda otro remedio y que ya pagará en otro momento?

20 ‑ En un restaurante le sirven la comida con modales desagradables o pretenden cobrarle un importe superior a lo consumido... ¿Se atreverá usted a pedir el libro de reclamaciones?

Veamos a qué nivel está usted en esto de hacer lo que le dé la gana.

Si ha contestado afirmativamente a todas las preguntas, usted puede ir tranquilo por la vida, porque tiene aplomo sobrado para resolver cualquier problema que se le presente. Enhorabuena.

Si ha contestado afirmativamente entre diecinueve y die­ciséis veces, enhorabuena también; sólo le falta terminar de convencerse de usted es mucho usted.

Entre quince y once síes es usted notable, pero está des­aprovechando su potencial. Le sugiero que persevere, pues vale la pena.

Entre once y seis afirmaciones, es usted corriente, y sin duda lo habrá pasado mal (y seguirá pasándolo mal) en mu­chas ocasiones. Sólo le diremos una cosa: cualquier superación es posible para el ser humano que desea realizarse.

Menos de seis afirmaciones revela un carácter todavía más agudo que la timidez, y le sugiero que se tome muy en serio realizar cursillos de afirmación de la personalidad.

Si ha dado usted cero respuestas afirmativas, créame: recurra cuanto antes a un psiquiatra.

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