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TEST DEL EGOISMO

Se suele decir que la caridad bien entendida empieza por uno mismo.

De acuerdo. No puede ser más natural, lógico y razonable que una persona que tiene necesidades las atienda lo mejor que sepa y pueda, y, además, con preferencia a las necesidades de los demás.

Esto no es propiamente egoísmo, sino instinto de conservación, prudencia, y, en general, sentido común o cordura.

Por tanto, vamos a definir exactamente el egoísmo.

EL egoísmo, palabra que proviene dei latín "ego", yo, consiste en el inmoderado y excesivo amor que uno;tiene a sí mismo y que le hace atender desmedidamente su propio interés, sin cuidarse del de los demás.

Después de leído esto, claro, tendríamos que matizar en qué consiste "el inmoderado y excesivo" amor que uno tiene por sí mismo. Dicho de otro modo: ¿cuál es la medida justa de ese amor por sí mismo? Porque evidentemente, uno se ha de amar a sí mismo, pues seria del todo absurdo no hacerlo así. Lo peliagudo consiste en la medida de ese amor, pues si nos excedemos, ya no es amor, sino egoísmo.

Adentrándonos un poco en la Filosofía, veamos cómo se refiere ésta al egoísmo.

Dice la Filosofía:

En Moral el egoísmo es el "amor exagerado de sí mismo", es decir, no la tendencia natural en el hombre a su propia conservación, su perfeccionamiento y felicidad, s ¡no el afán desordenado de disponer de todas aquellas cosas que halagan al individuo, haciendo que el individuo se considere a si mismo en cierto modo como fin de todo cuanto le rodea. El egoísmo es la raíz de muchos de los males que sufre la humanidad.

Alguien debería decirnos cuál es la medida exacta del amor hacia uno mismo para que no sea considerado como egoísmo, hasta dónde es amor "normal" y a partir de dónde comienza a ser egoísmo.

Para dejamos de elucubraciones y de sopesarlas distintas medidas que cada uno pueda proponer, lo mejor será que procedamos a cumplimentar el siguiente test.

1 ‑ ¿Es usted capaz de prestarle su coche a un amigo? (O cualquier otra cosa de valor y significado similar para usted.)

2 ‑ ¿Le dejan indiferente las noticias de catástrofes, accidentes y percances ajenos en general?

3 ‑ ¿Prefiere siempre recibir obsequios a hacerlos usted?

4 ‑ ¿Obliga a sus amigos o familiares a soportar espectáculos o actividades diversas porque le gustan a usted?

5 ‑ Si su pareja desea ir al teatro y usted al cine... ¿van al cine?

6 ‑ Cuando le hace un regalo a su pareja... ¿se las arregla para que dicho regalo le sea útil también a usted?

7 ‑ Si se entera de que alguien ha tenido algún fracaso o contratiempo bastante grave... ¿se encoge de hombros y dice más o menos que esto no le habría pasado si. no se hubiera metido en camisa de once varas?

8 ‑ ¿Cree usted que es acostumbrar mal a un amigo o pariente si le ayuda a salir de algún problema prestándole dinero?

9 ‑ Si usted ha terminado su trabajo o sus obligaciones... ¿ayuda a sus compañeros a terminar las suyas?

10 ‑ Si por cualquier causa se ve usted obligado a hacer un régimen especial de comidas, aunque sea sólo temporal­mente..., ¿obliga a su pareja a hacer el mismo régimen por­que así le resulta más fácil a usted?

11 ‑ En el colegio, o en la universidad, ¿dedicaba parte de su tiempo a ayudar a sus compañeros a hacer deberes o a comprender algunos temas o conceptos? ''

12 ‑ Cuando es el cumpleaños de su pareja... ¿prefiere darle una cantidad para que "se compre lo que más le guste" en lugar de dedicar parte de su tiempo a buscarle un regalo que se le ocurra a usted?

13 ‑ ¿Le molesta que le den consejos?

14 ‑ ¿Suele olvidar fechas o efemérides que son importan­tes para otras personas si al mismo tiempo no son importan­tes para usted?

15 ‑ Si le visitan unos amigos de otra ciudad... ¿se niega a acompañarlos a determinado espectáculo que les interesa mucho a ellos pero que usted ya ha visto?

10 ‑ ¿Se abstiene de ofrecer cigarrillos a quienes están con usted en el momento de encender uno para sí?

17 ‑ ¿Se asegura usted de que, por dificultades que haya en casa, va a disponer del dinero necesario para sus gastos?

18 ‑ Si conoce usted algún truco deportivo que le permite aumentar su nivel de juego... ¿se lo oculta a sus amigos?

19 ‑ ¿Suele protestar por el gasto de llamadas telefónicas en casa..., pero usted no se priva nunca de llamar

20 ‑ Después de haberse beneficiado de los consejos con­tenidos en esta web ¿la recomendará a algún amigo?

Si ha contestado afirmativamente a las veinte preguntas significa que es un egoísta de mucho cuidado, con el cual no valen reflexiones ni recomendaciones.

Vamos a hacerle una advertencia: cuando vea que alguien le está tratando con manifiesta desconsideración, póngase alerta, porque puede estar ocurriendo una de estas dos cosas:

a) se ha topado usted con otro egoísta de mucho cuidado, así que protéjase, porque la cosa está dura, y del enfrenta­miento pueden saltar más chispas que de un volcán en erupción.

b) la persona que le está tratando con tanta desconsidera­ción y egoísmo quizá lo hace porque le quiere a usted, y se está comportando deliberadamente de ese modo para darle una lección que le haga abrir los ojos lo suficiente para que se percate de cómo es usted y lo incómodo que puede resultar a veces vivir en su compañía.

Tras esta advertencia, el buen consejo que ojalá tenga siempre presente: tanto en el caso a) como en el caso b), tó­meselo con calma, sea receptivo, y pregúntese si realmente vale la pena ser como esa persona tan egoísta que le está fastidiando.

Si usted ha contestado afirmativamente entre diecinueve y dieciséis veces, es un egoísta redomado, pero ofrece un res­quicio por donde se puede llegar a su pétreo corazón, más fácilmente, claro está, cuanto más se aleje del diecinueve y se acerque al dieciséis.

Como presentimos que se va a preguntar si puede usted ha­cer algo para ser menos egoísta, le anticipamos la respuesta: sí. Puede realizar un ejercicio magnífico, que consiste en hacer cada día dos o tres cosas que no sean de su especial agrado pero que sí sean del agrado de otra u otras personas.

No. No es tan duro como piensa.

Y en cambio, es sorprendentemente gratificante. Aunque usted no se lo crea se obtiene un grandioso placer proporcio­nando placer o felicidad o simple satisfacción a otras perso­nas. Pruébelo, y ya verá que pasará al nivel inmediatamente inferior de egoísmo, es decir, al que determina responder con un sí entre quince y once veces.

Si usted se halla en este nivel, es decir, entre quince y once veces, sigue siendo egoísta, pero ha salido de la zona pre­ocupante y se halla en la que podríamos llamar de reconver­sión probable. Quiero decir que si usted adopta como norma de convivencia tratar o intentar tratar a los demás como le gusta a usted ser tratado, su evolución puede ser acelerada y muy satisfactoria. .

Si sus respuestas afirmativas han sido más de cinco pero menos de once, es un egoísta tolerable, por la sencilla razón de que se va a encontrar muchos como usted, peleando todos por las pequeñas miserias de la vida pero sin que la sangre llegue al río. Digamos que son lobos de la misma camada, que hoy te atizo una dentellada pero mañana te hago un favor.

Si ha dado menos de cinco respuestas afirmativas, tranquilo, que su egoísmo es de estar por casa, o sea, pequeñas cosillas que todos tenemos y que en absoluto presentan dificultad para ser enmendadas..., si esdste la sincera voluntad de hacerlo, naturalmente.

Si usted no ha dado ni una sola respuesta afirmativa, francamente, no sabemos qué decirle, porque usted no es una persona, es un ángel que vuela tan alto que los mortales comientes ni siquiera alcanzamos a verlo. Felicidades..., pero vaya con cuidado cuando desciende entre los mortales corrientes y se relacione con ellos, pues puede quedarse sin camisa.

EL egoísmo es una cosa curiosa. Si se fija, siempre lo tienen los demás, nunca uno mismo. Quiero decir que seguramente usted no conoce a nadie que diga yo soy egoísta; en cambio, seguro que conoce bastantes personas que dicen "tú eres egoísta".

I si se fija, siempre resultan ser menos egoístas los que dicen "yo soy egoísta que los que dicen tú eres egoísta".

TEST DE LA GENEROSIDAD

A lo mejor alguien se cree que ser generoso consiste en dar un poco de lo mucho que le sobra, pero usted y nosotros sabemos que la generosidad no consiste en eso.

En primer lugar, porque aunque no deja de tener su dosis de mérito, dar cuando sobra resulta más bien fácil. Y en se­gundo lugar, porque la generosidad (como el egoísmo) no está referida únicamente a cosas materiales, como dinero, comida o prebendas, sino también a actitudes y comportamientos.

Por ejemplo, en muchas ocasiones, se demuestra muchí­sima más generosidad escuchando con paciencia las protes­tas que contra el frío hace un. mendigo errante y solitario, que regalándole nuestro abrigo y seguir nuestro camino sin de­dicarle ni medio minuto de nuestro tiempo.

De entre las diversas acepciones que tiene la palabra ge­nerosidad, la que más nos agrada es la siguiente

Generosidad es la inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés.

Y es que, en verdad, humanamente hablando, es mucho más decoroso dedicar un minuto de nuestra vida a escuchar al mendigo y ofrecerle nuestra comprensión, que regalarle un abrigo o una manta y no hacerle ni caso. Claro, la manta también tiene su importancia, pero es conveniente que se­pamos distinguir la generosidad fácil de la generosidad ge­nerosa, si se me permite la expresión.

Como quiera que ya hemos comentado un ejemplo de una y otra, pasemos al test que puede ayudarnos a conocernos mejor a nosotros mismos en esta faceta de nuestra perso­nalidad.

He aquí el cuestionario.

1 ‑ De repente, un amigo de usted contrae un compromiso al que ha de acudir inmediatamente; pero lleva la camisa algo sucia, así que le pide a usted, que la lleva limpia, que la intercambien durante aquella tarde... ¿Le prestará usted su cansa al amigo?

2 ‑ Usted echa mano de su cajetilla de cigarrillos, la ofrece a un amigo, y descubre entonces que sólo queda un cigarrillo... ¿Insiste en ofrecerlo o se las arregla para retirar el ofrecimiento y fumárselo usted?

3 ‑ ¿Le pone de buen humor que sus amigos tengan éxito aunque usted no lo tenga?

4 ‑ ¿Es usted capaz de permanecer silencioso como una tumba durante toda una tarde, ante el temor de que si dice una sola palabra pueda perjudicar a determinada persona que se está jactando de fantasías interminables?

5 ‑ ¿Es capaz de dejar su trabajo, o una cita importante, o una fiesta, si un amigo viene a pedirle ayuda?

6 ‑ ¿Recuerda los cumpleaños y otras celebraciones de sus amigos o familiares y siempre tiene un minuto para llamarles por teléfono para felicitarles o decirles algo agradable?

7 ‑ ¿Se considera capaz de hablar bien de un colega rival que tal vez pueda pisarle el terreno?

8 ‑ ¿Le causa satisfacción hacer favores aun cuando la persona favorecida no se entere de que ha sido usted quien la ha ayudado o

recomendado?

9 ‑ Usted se dispone a ir al fútbol, y de repente una vecina acude a rogarle que cuide a un familiar enfermo pues ella tiene una verdadera urgencia que atender fuera de casa, y el enfermo no puede quedarse solo... ¿Se queda usted cuidando al enfermo?

10 - ¿Carece de importancia para usted el precio del regalo que le hacen y se considera contento por el regalo en sí y la atención que significa?

11 ‑ Usted le prestó dinero a un amigo, y ahora necesita ese dinero, pero sabe que el amigo no lo tiene. ¿Buscará cualquier solución antes que exigirle a su amigo que se las arregle como pueda para devolverle el préstamo que le hizo?

12 ‑ asume usted responsabilidades o culpas ajenas a cambio de evitar una discusión desagradable entre sus amigos o miembros de su familia?

13 ‑ ¿Se ríe usted cuando alguien dice la vieja broma de todo lo tuyo es nuestro y todo lo mío es tuyo?

14 ‑ ¿Es usted capaz de comprender y tolerar sin enfadarse que alguien le despierte a las tres de la mañana llamando por teléfono..., y le diga que perdone, me he equivocado de número?

15 ‑ En el caso anterior..., ¿sería usted capaz incluso de decir eso de no se preocupe, eso le pasa a cualquiera?

No hace falta decir que si ha contestado con un sí a las quince cuestiones es usted una persona cuya generosidad es sin duda alguna admirable y digna de ser imitada.

Otra cosa sería el mundo si todos fuésemos con usted. Sinceramente, le admiramos y le felicitamos.

Pero permítannos que le demos un consejo: asegúrese de que las personas destinatarias de su generosidad realmente la necesitan. Si no lo hace así es usted de las personas a las que, dicho lisa y llanamente, les pueden tomar el pelo a lo grande. Siga siendo generoso, desde lúego, pero vaya con cuidado.

Si sus respuestas afirmativas han sido menos de quince pero más de diez, también es admirablemente generoso, pero por suerte para usted le queda una pizca de egoísmo que ser­virá para que de cuando en cuando baje de las nubes y con­temple con detenimiento la realidad. Esto no le hará daño... Puede causarle alguna decepción, eso sí, pero las personas generosas como usted se sobreponen muy bien a las mues­tras de las flaquezas y las miserias humanas.

No se preocupe, todo va bien.

Si sus respuestas afirmativas han sido menos de once pero más de cinco, apúntese un notable. No es usted mara­villoso, pero sí una buena persona con la que es fácil convivir y disfrutar de esa convivencia. Está bien equilibrado en ge­neral, y no debería tener problemas ni en el trabajo, ni en el amor, ni en la amistad... Por supuesto, si usted prefiere ser todavía más generoso hasta alcanzar el grado de maravilloso, no va a tener ninguna dificultad en conseguirlo.

Menos de seis respuestas afirmativas le clasifican a usted en el grupo de las personas poco generosas, y claro está, menos generosa cuanto más se aleje del seis y se acerque al uno. Pero no desespere, pues sin duda tiene usted otras cualidades que son tan estimables como la generosidad.

Y, además, siempre se está a tiempo de, cuando menos, comportarse generosamente.

Claro que si usted ha contestado el cuestionario con quince noes, francamente, acaba de pulverizar nuestra profunda convicción de que todos tenemos algo de generosos...

TEST DE LA HIPOCRESIA

Todos somos un poco hipócritas.

O muy hipócritas.

Depende de las circunstancias. Recordemos el refrán: quien dice las verdades pierde las amistades. Y no se trata de ir por la vida perdiendo amigos, pues los pocos que merecen de verdad este nombre conviene conservarlos.

Por otra parte, quien tiene amigos verdaderos no precisa comportarse de modo hipócrita, pues los amigos verdaderos, los buenos amigos, siempre le comprenden y le apoyan a uno, haga lo que haga y diga lo que diga, de modo que incluso les podemos decir las verdades sin que pase nada lamentable.

En resumen, la hipocresía la guardamos para ocasiones en las que, simplemente, nos conviene.

O creemos que nos conviene.

En realidad, el mal grave que tiene la hipocresía es el uso excesivo de ella. Por lo demás, tengamos en cuenta que incluso lo que suele llamarse "buenos modales" es todo un tratado de hipocresía. De hipocresía bien entendida y mejor utilizada, de hipocresía en dosis adecuadas, pero hipocresía.

Por ejemplo, en una fiesta le acorrala a usted una dama anciana de la que todos huyen porque se pone pesadísima contando sus dolencias, intervenciones quirúrgicas, estancias en balnearios, y cosas de este estilo. Es casi seguro que a usted todo esto no le importa nada, pero es completamente seguro que no es capaz de decirle a la anciana ‑que le deje en paz, que tiene usted cosas mejores y más divertidas para hacer que escuchar bobadas... Lo que hará usted será escucharla de ese nodo que le dicen "cortésmente", y, por supuesto, aprovechar la mínima ocasión para darle esquinazo a la dama. Es normal.

Lo que no sería normal es que usted estuviera soportando a la dama en cuestión durante una hora simulando que le encantaba escuchar sus historias de quirófano, medicamentos y curas de algas. Si tal hiciera, créame, incluso la aburridísima anciana (que puede ser muy pesada, pero que de tonta no tiene un pelo) se mosquearía, y acabaría sospechando de usted.

De modo que aquí lo que interesa es saber no si es usted hipócrita, que eso ya lo sabemos, sino si es usted hipócrita en la medida conveniente para usted, es decir, en una medida o dosis adecuada y conveniente.

Procedamos.

1 ‑ ¿Es usted de los que tiran la piedra y esconden la mano?

2 ‑ ¿Suele darle siempre la razón a sus superiores o a quien pueda favorecerle de aún modo, tanto si la tiene como si no la tiene?

3 ‑ ¿Critica usted de alguna manera al amigo o colega ausente en la reunión?

4 ‑ ¿Se olvida por completo de las personas ausentes, pero cuando lás ve de repente dice que las estaba echando de menos?

5 ‑ ¿Es usted capaz de fingir que está sinceramente enamorado cuando en realidad sólo está buscando un ligue de los de "si te vi no me acuerdo"?

6 ‑ ¿Es de los que dicen que su suegra es para usted como su propia madre?

7 ‑ ¿Es capaz de sonreír a una persona de la que sabe que va por ahí hablando mal de usted?

8 ‑ ¿Suele ser de los que presentan a otros como muy efi­cientes porque de ese modo los elegirán a ellos en lugar de a usted para hacer ese trabajo pesado?

9 ‑ ¿Dice las cosas a la cara directa y francamente, o les da mil vueltas para no provocar el enfado de alguien que puede en algún momento perjudicarle?

10 ‑ ¿Es capaz elogiar a quien sea con tal de conseguir un puesto o un privilegio?

11 ‑ ¿Se las da moralista pero tiene en su casa una buena colección de vídeos clasificados X?

12 ‑ ¿Es usted de los que niega que le gustan todas, o todos?

13 ‑ ¿Finge usted admirar a un artista sólo para estar a su lado en entrevistas filmadas y/ o conseguir diversas ventajas?

14 ‑ ¿Simula indignación cuando le llaman para decirle que el banco ha devuelto una factura por falta de fondos en su cuenta, y dice que está harto de la mala gestión de ese banco?

15 ‑ ¿Se las arregla usted para que sean otros y no usted quienes afronten las situaciones comprometidas aunque las haya provocado usted y no los otros?

En el tema de la hipocresía, que a veces es saludable, no hace falta hacer demasiado hincapié, porque todos sabemos de qué pie cojeamos. Y, ciertamente, le supongo a usted lo suficientemente inteligente para no querer engañarse a sí mismo.

Así que tome nota:

Si ha respondido afirmativamente quince veces, la verdad, se está excediendo, y tenga por seguro que los demás se han dado cuenta de que es usted una persona poco de fiar, pues nunca pueden confiar en un mínimo de sinceridad por su parte. Esto quiere decir que su fama de hipócrita es tal que no le­creerán ni siquiera cuando, de uvas a peras, diga usted la verdad y sea sincero.

Entre catorce y once respuestas afirmativas le colocan a usted en el pedestal de los muy hipócritas, pero con un remoto margen de credibilidad en ocasiones.

Nuestro consejo es que procure rebajar este nivel, lo que no es demasiado dificil: procure ser sincero en algunas ocasiones o situaciones poco perjudiciales en las que hasta ahora no era, dé un poco más la cara, y, de cuando en cuando, sea capaz de decirle a alguien que es feo, pesado, bajito o aburrido. Seguro que se va a ganar algún que otro enemigo, pero los demás le tendrán en mayor estima:

Si usted hace lo que acabo de aconsejarle, o bien es de los que directamente han dado menos de once y más de cinco respuestas afirmativas, es un hipócrita, desde luego, pero los demás saben que en ocasiones también puede ser sincero y echarle una mano a alguien. Le vigilan, pero no desconfían de usted absolutamente, como en los casos anteriores, y por tanto puede usted desenvolverse sin problemas en el mundo laboral, social, lúdico, etcétera.

Si usted ha respondido sí cinco veces o menos, tranquilo. Ni caso. Es usted una persona completamente normal. Tan normal, al menos, como quienes le rodean.

Si ha respondido quince veces con un no al cuestionario, francamente, no le creemos. Y no sólo eso, sino que en nuestra opinión es usted el mayor hipócrita del mundo. Cuídese.

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