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TEST DE RAZONAMIENTO

Me permito suponer que usted tiene automóvil, y que en alguna ocasión, como todo mortal, habrá causado desper­fectos a otro vehículo o a objetos pertenecientes a otras per­sonas. Mala suerte y vamos a ver cómo se puede arreglar el asunto del mejor modo posible para todos...

¿O usted es de los que quieren que el asunto se arregle del mejor modo posible para usted, aunque sea el, culpable del desaguisado?

Conteste sí o no a las siguientes preguntas, y tome nota de todas las respuestas:

1 ‑ ¿Le dice usted a su contrario que esto no habría ocu­rrido si él no hubiese estado allí?

2 ‑ ¿Le dice que usted no suele tener la culpa en este tipo de incidentes y/ o accidentes y que está seguro de haberlo hecho todo bien?

3 ‑ ¿Le dice que puede estar contento de que ha hecho la maniobra lentamente y que podría haberle causado más desperfectos, motivo por el cual no tiene que quejarse de los que le ha causado?

4 ‑ ¿Le dice que no tiene ganas de discutir y que tome los datos de su compañía de seguros y punto en boca?

5 ‑ ¿Le dice que accede a todo esto porque le ha pillado en un buen día, pero que normalmente a un tipo como él no le habría hecho ni caso?

Si usted tiene un solo sí en sus anotaciones, francamente le conviene repasar mejor el test y asegurarse de que, en efecto, donde ha contestado sí quería contestar sí.

Si usted tiene dos síes en sus anotaciones, le sugiero que relea todo lo relacionado a este test y reflexione sosegada­mente durante un par de minutos sobre lo leído. Si después de esto sigue teniendo dos síes, la cosa empieza a ser pre­ocupante.

Si usted tiene tres o cuatro síes, la verdad, es usted un personaje de cuidado.

Si usted tiene cinco síes, le aseguro que no quisiera que nuestros vehículos se cruzasen ni siquiera de lejos.

Si usted tiene cinco noes, su nivel de razonamiento es normal y consecuente; es decir, que en este aspecto se halla en la buena onda para emprender su superación personal.

TEST DE COMPLEJOS

Simplificando, un complejo es una inhibición de la perso­nalidad, una incapacidad o cuando menos una gran dificul­tad en actuar o en reaccionar de modo firme, decidido y consecuente ante cualquier circunstancia.

Algunas personas son tímidas, pero no acomplejadas; se puede ser tímido pero tener la certeza de que lo que se pien­sa o se hace es lo adecuado, por mucho que cueste decidirse a llevarlo a cabo.

El complejo es peor que la timidez: es inseguridad, temor, incertidumbre, y todo ello conduce a la persona con excesiva frecuencia a comportarse inadecuadamente. Claro está, comportarse inadecuadamente implica cometer errores, que muchas veces serán a su vez causa de perjuicios más o me­nos graves para quien los comete.

Estudie la lista de preguntas del test que le ofrecemos. Son sencillas y expresan situaciones corrientes, pero le servirán de base para saber si tiene usted aunque sólo sea complejos de poca trascendencia..., pero complejos al fin.

I ‑ acepta sin poner mala cara las disculpas de una per­sona que le ha pisado o empujado al entrar o salir del auto­bús, del metro, o de cualquier vehículo o lugar público?

2 ‑ Si su jefe le recrimina un fallo que usted no ha cometi­do..., ¿le hace ver que el tal fallo no es obra de usted?

3 ‑ ¿Ha llegado a la conclusión de que generalmente las personas que están por encima de usted en diversas activi­dades son merecedoras de ello?

4 ‑ ¿Considera que usted está donde tiene que estar de acuerdo a sus merecimientos, y que si quiere ascender es usted quien tiene que hacer el mayor esfuerzo?

5 ‑ ¿Tiene conciencia de que los lugares públicos son de todos?

6 ‑ ¿Es de los que cuando llega a una cola se coloca al fi­nal de la misma y espera su turno?

7 ‑ ¿Se abstiene de discutir en una cuestión o tema en el que sabe sin lugar a dudas que usted tiene toda la razón..., pero que sus oponentes no se la quieren dar?

8 ‑ En una conversación... ¿acepta las opiniones ajenas contrarias a las suyas, aun cuando sólo sea para reflexio­narlas aunque no sean de su agrado?

9 ‑ ¿Es capaz de hacerle ver a otra persona que está equivocada en una cuestión o decisión, sin humillarla, y sin vanagloriarse acto seguido de su intervención esclarecedora?

10 ‑ ¿Acepta con la misma cortesía que una persona que está con usted bastante tiempo por ejemplo, en un viaje‑ sea charlatana o callada?

11 ‑ Si usted va a comprarse, por ejemplo, un par de za­patos, y está convencido de que el precio es descaradamente abusivo..., ¿protestará de modo serio y razonado ante el de­pendiente o el propietario de la zapatería?

12 ‑ ¿Es capaz de admitir que una persona que no le cae nada simpática haya hecho algo por lo que merece elogios?

13 ‑ ¿Es usted capaz de conversar con una persona cuya cultura global es superior a la de usted..., y pedirle que le explique algo que usted no ha entendido o no sabe?

14 ‑ ¿Puede admitir que también usted se equivoca y/o que puede decir tonterías en un momento dado?

15 ‑ ¿Se muestra tolerante y comprensivo con quienes son tan fanáticos en un tema o actividad que se comportan de modo poco correcto..., pero al mismo tiempo les hace ver la incorrección que han cometido?

16 ‑ ¿Se considera capaz de actuar como juez en cualquier controversia en la que para resolverla se requiera simplemente sentido común?

En este test, ciertamente, pueden hacerse muchas matizaciones, pero no estamos en esa línea de trabajo. Aquí se trata de facilitarle a usted unas sencillas pistas sobre su personalidad con vistas a su posterior trabajo en aras al desarrollo de su personalidad positiva.

Por tanto, haremos un estudio esquemático de sus respuestas.

Si ha contestado sí a las dieciséis preguntas, le aseguro que celebramos muchísimo tenerlo como internauta, y que nos gustaría ser amigos personales de usted. Bien entendido, usted no va a tener problemas para comprender prácticamente todas las cuestiones destinadas a perfeccionar su personalidad, y, sin duda, sabrá obtener gran provecho de ellas.

Por supuesto, usted, simplemente, no tiene complejos.

Si ha contestado sí entre quince y diez veces, su nivel de complejos es muy razonable, pero si está más cerca del diez que del quince me permito recomendarle que reconsidere un poco sus respuestas y sus actitudes.

Si ha contestado sí menos de diez veces, está usted en un nivel de complejos normal y corriente, es decir, que no ha cultivado como sería conveniente su personalidad. Es claro, si su puntuación es de diez, el problema no es grave; pero si su puntuación se aproxima al cero puede estar seguro de que su nivel de complejos es preocupante.

En el remotísirno supuesto de que usted hubiera contestado a este test con quince noes, su nivel de persona acomplejada es tal que le recomendamos que se tome en serio una revisión muy a fondo de su personalidad y de su relación con su entorno.

TEST DE CONFIANZA EN SI MISMO

Algunas personas le dirán que tan malo es tener complejos de inferioridad como de superioridad.

Bueno. No vamos a ponernos a discutir ahora. Pero per­mítannos que le haga unas reflexiones al respecto. Por ejemplo, si usted tiene complejo de inferioridad, no sólo lo va a pasar bastante mal en la vida aunque sólo sea por culpa de su pro­pia imaginación, sino que, además, se va a perjudicar seria­mente, y no con la imaginación, sino con la realidad.

Por mal que nos sepa admitirlo, tenemos que hacerlo: en líneas generales, la gente abusa de quienes son tímidos o irresolutos, y suele más bien temer o cuando menos tener muy en cuenta a quienes andan por ahí avasallando al pró­jimo. Quizás en ocasiones los llamen "fantasmas", engreídos, fanfarrones, y cosas por el estilo.

¿Y qué? Usted sólo tiene que preguntarse qué prefiere:

¿Que abusen de usted..., o que antes de molestarlo se lo piensen muy detenidamente?

¿Que nadie le haga caso y por tanto ni siquiera le recuer­den a la hora de proporcionar un empleo o invitarlo a una fiesta..., o que vista su seguridad en sí mismo, su aplomo y decisión le tengan en cuenta para trabajos y diversiones?

¿Que le tomen el pelo..., o que no se atrevan ni siquiera a gastarle una broma estúpida?

Piénselo bien.

Luego, cumplimente el test que sigue.

1 ‑ ¿Le gusta que le hagan tests?

2 ‑ ¿Le gusta hacer amistades nuevas?

3 ‑ ¿Le gustaría lanzarse en paracaídas, se entiende, sin haberlo hecho con anterioridad?

4 ‑ ¿Puede discutir con toda la firmeza del mundo pero sin alzar la voz más de lo habitual?

5 ‑ En la duda respecto a una decisión..., ¿prefiere hacer lo que usted ha pensado antes que lo que le han dicho otras personas supuestamente más preparadas?

6 ‑ ¿Prefiere ser tal como es..., aunque sea menos atractivo que los guapos galanes del cine o la canción, por ejemplo?

7 ‑ ¿Tiene algún deporte o actividad recreativa en la que se considera experto hasta el punto de poder dar clases a otras personas?

8 ‑ ¿Analiza usted por su cuenta y según su criterio lo que dicen los personajes importantes antes de darlo por bueno y válido?

9 ‑ ¿Se atreve a discutir con un experto en una materia que usted no domina?

10 ‑ ¿Está satisfecho de lo que ha hecho hasta ahora en la vida y con su vida?

11 ‑ ¿Acepta los errores cometidos sin buscarles explica­ciones y disculpas a toda costa?

12 ‑ ¿Es dirigente, o jefe, o capitán, o presidente de algún grupo, equipo o sociedad no lucrativa?

13 ‑ ¿Se atreve a representar una obra de teatro, o a salir en la tele sometido a una entrevista?

14 ‑ ¿Se considera capacitado para tomar decisiones que puedan afectar seriamente las vidas de otras personas?

15 ‑ ¿Prefiere los deportes o actividades individuales a las de equipo?

16 ‑ ¿Ha seguido adelante en algún proyecto en el cual otras personas ya se hayan dado por vencidas?

17 ‑ Aprovecha las oportunidades de relacionarse con sus superiores para hacerles ver que es usted una persona capaz de ocupar cualquier puesto por alto que sea?

18 ‑ ¿Le tiene sin cuidado que algunas personas (o mu­chas) desaprueben de usted, por ejemplo, su indumentaria?

19 ‑ ¿Le parece a usted que el futuro será por lo menos tan grato como el presente?

20 ‑ ¿Le gustaría que su fotografía apareciese en esta web?

Si ha dado veinte respuestas afirmativas usted es un personaje de mucho cuidado. Pero eso no debe preocuparle en absoluto. Lo que si debe preocuparle, o cuando menos ocuparle, es controlar su avasalladora personalidad. Fíjese bien, he dicho controlarla, no anularla, o cambiarla, o de­gradarla de cualquier modo. Recuerde siempre esto: usted es usted y nada más que usted.

Y nada menos que usted.

Con frecuencia habrá oído decir que la perfección se halla en el término medio de las cosas. Tal vez sea cierto. Por ejemplo, quizá el edificio perfecto sea el que ni es alto ni es bajo; por ejemplo, quizá el comensal perfecto es e1 que no come ni mucho ni poco; por ejemplo, quizá la perfección del amor consiste en hacerlo ni mucho ni poco...Quizá.

Pero dígame quién decide cuál es el término medio de la altura de un edificio, del apetito de un comensal, y de la frecuencia de las relaciones amorosas...

Veamos.

¿Cuál es la altura perfecta de un edificio? ¿De dos pisos? ¿De cinco pisos? ¿De diez pisos? ¿De cuarenta pisos?

¿Cuál es el apetito perfecto de un comensal? ¿Comerse un huevo pasado por agua y una naranja? ¿Comerse dos kilos de judías con tocino? ¿Comerse un buey entero guarnecido con patatitas y cebollitas?

¿Cuál es la frecuencia perfecta en la relación amorosa? ¿Una vez al día? ¿Una vez a la semana? ¿Tres veces al día? ¿Una vez al mes? ¿Una vez al año?

Francamente, no lo sabemos. Ni nos atreveríamos a decidir en ninguna de esas tres cuestiones. Sin embargo, al parecer, sí hay personas que se atreven a dictaminar cuál es el término medio de las cosas, el punto de perfección.

La pregunta es: ese dictamen... ¿en qué o en quién lo han basado? ¿En su gusto personal, en su apetito personal, en su vigor sexual personal..., o quizá han tomado esas determinaciones pensando no en ellos, sino en usted? Si lo han hecho pensando en usted, sea educado y deles las gracias. Si lo han hecho pensando en ellos, sea amable y sonría, aunque sea con guasa. Pero en los dos casos, olvídelos. Por una razón muy sencilla: si ellos, los demás, pueden decidir cuál es el término medio o punto conveniente de las cosas, también usted puede hacerlo.

Y lo hará mejor que ellos, por otra razón igualmente sencilla: el punto de perfección de las cosas para usted lo sabe usted. Deje que acepten el término medio los que no son como usted, es decir, los que no tienen confianza en si mismos. Usted la tiene. Disfrute de ella.

Y lo mismo le digo si en lugar de veinte respuestas afirmativas ha dado entre diecinueve y dieciséis.

Si ha dado entre quince y once, digamos que no debe desdeñar lo que oiga a su alrededor. Escuche, reflexione, y luego, dejando a un lado orgullos y vanidades decida lo que le conviene.

Si ha dado menos de diez respuestas afirmativas, su confianza ere sí mismo deberá ser potenciada, aumentada; tiene que tornarse todavía más en serio lo de la superación personal. No lo deje, siga adelante.

Bien se entiende, cuantas menos respuestas afirmativas haya dado más necesita usted remodelar su personalidad. Hágalo con firmeza, con decisión, y sin preocuparse por nada más que por conseguir su óbjetivo.

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